La muestra ‘A zaga de tu huella’, formada por 21 piezas realizadas entre 1990 y 1991, puede visitarse hasta el 6 de septiembre en el templo donde fue bautizado el santo carmelita
Imagen de la exposición «A zaga de tu huella» en la iglesia parroquial de San Cipriano (Fontiveros), templo jubilar donde fue bautizado San Juan de la CruzLa iglesia parroquial de San Cipriano, en Fontiveros, acoge desde el pasado lunes la exposición ‘A zaga de tu huella’, un conjunto de 21 esculturas en bronce que recorren la vida, la espiritualidad y la poesía de San Juan de la Cruz. La muestra, obra del escultor Antonio Oteiza (San Sebastián, 1926 – Madrid, 2025), permanecerá abierta al público hasta el 6 de septiembre y se suma a las celebraciones del Año Jubilar dedicado al místico abulense, que este año conmemora los 300 años de su canonización y el centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia.
Las piezas fueron creadas por Oteiza con motivo del cuarto centenario de la muerte del santo, celebrado en 1991, y recorren distintos episodios de la trayectoria de Juan de Yepes, desde su nacimiento en Fontiveros hasta las claves de su pensamiento místico y poético.
Un emplazamiento con historia propia
La elección del lugar dota a la exposición de un significado añadido. San Cipriano es el templo en el que San Juan de la Cruz recibió el bautismo y donde todavía se conserva la pila bautismal utilizada en la ceremonia. En su interior reposan también los restos de su padre y de uno de sus hermanos, lo que convierte a esta iglesia en uno de los enclaves más vinculados a los orígenes familiares del santo.
Un capuchino con vocación de escultor
Antonio Oteiza fue religioso capuchino, misionero y artista, y llegó a definirse a sí mismo como «capuchino aventurero». Toda su producción estuvo estrechamente ligada a su vida religiosa, y encontró en la escultura una herramienta de expresión y evangelización.
Su acercamiento al arte surgió durante su etapa como misionero en Venezuela, cuando rondaba los 30 años. Con motivo del tercer centenario de la llegada de los capuchinos a aquel país, quiso levantar un monumento conmemorativo, pero no logró encontrar un escultor que lo realizara. Ante esa dificultad, decidió hacerlo él mismo: buscó barro y los materiales necesarios y se puso manos a la obra. De aquella necesidad nació una vocación artística que arrancó en la década de 1950 y en la que la temática religiosa ocupó siempre un lugar central.
Con el paso de los años, Oteiza se acercaría en varias ocasiones a la iconografía de los místicos abulenses —San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús y San Juan de Ávila—, movido por una cercanía espiritual hacia sus figuras. De esa afinidad nació una obra escultórica de indudable valor, realizada casi en su totalidad en la ciudad de Ávila, salvo algunas piezas que el artista ejecutó en la residencia del teologado que los capuchinos tenían en Salamanca, ciudad en la que también residió durante un tiempo.
Pese a la calidad e intensidad espiritual de su trabajo, la producción escultórica que Oteiza desarrolló en Ávila no ha gozado hasta ahora de un reconocimiento y una difusión acordes a su valor. La exposición de Fontiveros supone así una oportunidad para redescubrir una obra marcada, en palabras del propio artista, por la disponibilidad y la entrega, avivadas y potenciadas por el espíritu sanjuanista.
Fontiveros, en el corazón del centenario
Estos días, Fontiveros ha vivido con especial intensidad el primer centenario de la proclamación de San Juan de la Cruz como Doctor de la Iglesia. El lunes 24 de agosto, coincidiendo con la fecha exacta de la efeméride, se celebró a las 20:00 horas una Eucaristía en acción de gracias en la Iglesia Casa Natal de San Juan de la Cruz. Los actos conmemorativos se completarán mañana sábado, a las 21:00 horas, con la presentación en la Iglesia Parroquial de San Cipriano del disco «Un paisaje sonoro en torno a San Juan de la Cruz», grabado en el propio órgano del templo fontivereño.




