El obispo de Ávila ha dirigido este viernes un mensaje a los fieles de la Diócesis con motivo de la solemnidad del Corpus Christi, que se celebra este domingo, y que coincide también con el Día de la Caridad. En él, el obispo invita a toda la comunidad diocesana a renovar su fe eucarística y a abrirse con entusiasmo al acontecimiento de la visita del Papa León a España.
En su mensaje, Mons. Rico recuerda que la Eucaristía no es solo una celebración litúrgica, sino el origen y fuente de una unión cada vez más íntima con el Señor: «La Eucaristía actualiza la alianza que nos santifica, nos purifica y nos une en comunión admirable con Dios». Señala que celebrar la Eucaristía significa tanto unirse a Jesucristo y a su causa como reunirse como hermanos en torno a la mesa del Señor, siguiendo el ejemplo de las primeras comunidades cristianas.
El obispo destaca igualmente la dimensión misionera de la celebración. Al igual que los discípulos que salieron tras cantar el himno, los fieles son enviados a su mundo para «vivir eucarísticamente, con el corazón en ascuas y con los ojos y oídos abiertos», eligiendo el agradecimiento frente al resentimiento y la esperanza frente a la desesperación.
Una visita para renovar la fe y relanzar la misión
El mensaje dedica un espacio especialmente significativo a la visita del Papa León a Madrid, que coincide con esta jornada del Corpus Christi. Mons. Rico la presenta no como un acontecimiento mediático o turístico, sino como una gracia para la Iglesia en España: una oportunidad providencial que llega en un momento en que la comunidad cristiana necesita alzar la mirada y recuperar el horizonte de la fe.
Bajo el lema Alzad la mirada, el Santo Padre viene, en palabras del obispo, «a confirmar nuestra fe y a impulsar nuestra esperanza como pueblo de Dios que camina en España». El obispo subraya el contexto en el que se produce esta visita: una sociedad marcada por el relativismo, la prisa, la incertidumbre y la polarización, en la que el mensaje del Evangelio resulta más necesario que nunca. Frente a ese panorama, el Papa invita a los creyentes a mirar hacia lo alto, a leer la realidad con ojos de fe y a dejar que el Evangelio ilumine sus opciones de vida.
Mons. Rico llama a los fieles de la Diócesis a acoger este mensaje con profundidad y coherencia, no como espectadores de un gran evento, sino como discípulos que toman conciencia de su misión. «Os invito a acoger con entusiasmo el mensaje del Papa, que su visita no sea un simple evento, sino una ocasión para renovarnos como cristianos», escribe, y añade que esta renovación implica tomar conciencia de la responsabilidad de cada bautizado: ir sembrando el Evangelio en los propios ambientes, siendo testigos de «una fe pensada, vivida y comprometida».
En este sentido, Don Jesús recoge una de las convicciones que el propio Papa León repite con frecuencia: que el Evangelio no envejece, que «siempre es nuevo para quien se atreve a vivirlo con coherencia». Una afirmación que, en el contexto de la visita, cobra especial fuerza como llamada a salir de una fe rutinaria o meramente nominal para abrazar una pertenencia consciente y activa a la comunidad de discípulos.
El obispo concluye sus palabras con un deseo para toda la comunidad diocesana: «Que esta celebración del Corpus sea para todos nosotros un motivo para renovar nuestra fe en el Señor, alimentarnos de Él y de su Evangelio para que podamos ser, con Jesús, pan partido para la vida del mundo».