
La parroquia de Santo Domingo acogió ayer domingo la misa de las 12:30 horas en recuerdo de la tradicional romería de La Lugareja, que habitualmente tiene lugar el segundo o tercer domingo de junio y que un año más no ha podido celebrarse en el entorno de la ermita. El motivo sigue siendo el mismo de años anteriores: la ausencia de un acceso normalizado por caminos públicos al anejo de Gómez Román y a la propia ermita.
Durante la celebración eucarística, se proyectó en la pantalla de la iglesia una imagen de la Virgen como gesto de devoción y memoria hacia este lugar de culto histórico. Finalizada la misa, los participantes se trasladaron a la Plaza del Real, donde se ubica el Ayuntamiento de Arévalo, para llevar a cabo una concentración en señal de protesta y reivindicación.
La situación que rodea a la ermita de La Lugareja —declarada joya del mudéjar abulense— sigue sin resolverse. El edificio continúa deteriorándose sin que se haya ejecutado la sentencia del Tribunal Supremo que reconoce la propiedad del templo a la Diócesis de Ávila y el derecho de acceso a la ermita. Tres años y medio han pasado desde ese momento, y la situación sigue igual. De hecho, justo al producirse la sentencia, los dueños de las fincas colindantes rodearon el histórico edificio de alambradas, dando la sensación de tenerla presa. De este hecho se puso una denuncia ante la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León. Y, mientras tanto, como todo edificio cerrado, el deterioro que se aprecia es notable y preocupante. Es una lástima que un Monumento Nacional, un ejemplo único del nuestro patrimonio histórico artístico, un bello ejemplo del Mudéjar de Arévalo, de la Comarca, y de Castilla y León, se encuentre en estas condiciones. Pero aún más preocupante es que la ermita siga sin culto por no tener acceso, y que los fieles arevalenses no puedan recuperar su tan querida romería, que tenía que haberse celebrado este fin de semana.

Desde la parroquia y los vecinos implicados se dirigen tres peticiones concretas a las instituciones: a la Junta de Castilla y León, que vele por la protección y conservación del inmueble; a la justicia, que ejecute la citada sentencia del Supremo; y al alcalde y la corporación municipal de Arévalo, que recuperen los caminos públicos y restituyan el acceso natural e histórico al anejo de Gómez Román y a la iglesia, hoy ermita de La Lugareja.
La comunidad arevalense espera que las autoridades y la justicia den una respuesta definitiva a una situación que consideran anómala y perjudicial, tanto para el patrimonio cultural como para la vida religiosa de la zona.
