¿Para quién eres? 2 de febrero: Jornada de la Vida Consagrada

El próximo lunes 2 de febrero, fiesta de la presentación de Jesús en el templo (conocida popularmente como La Candelaria), la Iglesia celebra la Jornada dedicada a la Vida Consagrada, que este año lleva como lema «¿Para quién eres?». Una interrogación directa al receptor, que entronca con el último Congreso nacional de Vocaciones, y que hace plenamente referencia al fundamento de la fe sobre el que se basa la vida de total consagración a Dios. Asimismo, la Jornada de este año se celebra en nuestra diócesis en pleno Año Jubilar Sanjuanista, celebrando así la santidad de Juan de la Cruz, antorcha viva que testimonia la verdadera entrega de su vida consagrada al Señor a través de su pertenencia a la Orden del Carmelo.

Al comienzo de la Exhortación Apostólica sobre la Vida Consagrada, San Juan Pablo II lo expresa de esta manera: “ La vida consagrada enraizada profundamente en los ejemplos y enseñanzas de Cristo el Señor, es un don de Dios Padre a su Iglesia por medio del Espíritu. Con la profesión de los consejos evangélicos, los rasgos característicos de Jesús – virgen, pobre y obediente – tienen una típica y permanente visibilidad en medio del mundo, y la mirada de los fieles es atraída hacia el misterio del Reino de Dios que ya actúa en la historia, pero espera su plena realización en el cielo. A lo largo de los siglos nunca han faltado hombres y mujeres que dóciles a la llamada del Padre y a la moción del Espíritu han elegido este camino de especial seguimiento de Cristo para dedicarse a Él con corazón indiviso y ponerse como Él al servicio de Dios y de los hermanos”.

Durante este año las personas de vida consagrada en nuestra diócesis son invitadas a mirar especialmente el testimonio de seguimiento de Cristo y de dedicación a los hermanos tal como lo vivió San Juan de la Cruz, que desde la fe y el amor incondicional pudo decir: “ Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio, que ya sólo en amar es mi ejercicio”.

En esta Jornada damos gracias a Dios por el ejemplo y la enseñanza luminosa de la fe que suscitó entre nosotros en San Juan de la Cruz y rezamos para que la Vida Consagrada de la diócesis de Ávila siga viva con alegría y generosidad su mismo testimonio de fe entre nosotros.