Los Cursillos de Cristiandad celebran este sábado su ultreya diocesana en Ávila

Este sábado 4 de octubre tendrá lugar en la Diócesis de Ávila la ultreya diocesana del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, una jornada muy especial que reunirá a cursillistas de toda la diócesis en un clima de alegría, fraternidad y gratitud al Señor.

El encuentro, que se celebrará en la casa de ejercicios de las Teresianas del Soto, comenzará a las 11 horas con las palabras de bienvenida de Conchi, presidenta del movimiento en Ávila, y del rector del acto. A continuación, el consiliario diocesano, D. Elíseo, ofrecerá una charla bajo el título “Santa Teresa y el espíritu de Cursillos de Cristiandad”, en la que, como es habitual, compartirá su cercanía y profundidad espiritual.

Tras la ponencia, los asistentes participarán en una reunión por grupos, donde podrán dialogar y reflexionar en torno al mensaje recibido. Posteriormente, tendrá lugar una comida de hermandad, en la que cada participante aportará un plato típico de su zona, favoreciendo así un ambiente familiar y fraterno.

La jornada culminará con la celebración de la Eucaristía, acción de gracias por todo lo vivido y compartido durante el día.

Desde el Movimiento de Cursillos de Cristiandad se invita a todos los cursillistas de la diócesis a unirse a esta cita, que supone un momento privilegiado para renovar la fe, la amistad y el compromiso cristiano.

¿Qué es una ultreya?

La palabra Ultreya es una antigua palabra española  que usaban los peregrinos de Compostela cuando se encontraban para saludarse y animarse a lo largo del camino.  Esta palabra, probablemente derivada del latín ultra, significaba «¡Adelante!». Los cursillistas utilizan esa palabra para designar este tipo de encuentro a nivel diocesano, contribuyendo a sensibilizar a sus miembros ante la realidad de la Iglesia.

En un clima de amistad, se intercambian impresiones sobre lo vivido a través de una charla o la meditación de un texto del Evangelio. Ahí se escuchan testimonios referentes a la vida interior y unas experiencias apostólicas. Este hecho de compartir lo vivencial llega a ser un «modelo» apostólico, un ejemplo práctico, un reto del Señor que parece invitarnos: «Ve y haz tú lo mismo».

Como la misma palabra «Ultreya» lo indica, este encuentro es un aliento para ir adelante.  Es el mejor medio para alimentar la llama del Cursillo.