Más de 5000 familias apuestan por la educación concertada católica en Ávila

Reunión de centros educativos de Escuelas Católicas en Ávila

La red de Escuelas Católicas en la provincia de Ávila arranca el curso escolar 2026-2027 afianzando su posición dentro del mapa educativo autonómico. Con una plantilla de 543 profesionales y 244 aulas concertadas distribuidas en nueve centros en toda la provincia, la institución ha matriculado a 5.354 alumnos (5.359 en los recuentos más recientes), lo que significa que prácticamente el 23% de los estudiantes abulenses —uno de cada cinco— se forma en sus aulas.

A pesar de la desaceleración demográfica que impacta de lleno en las aulas, la matriculación se ha mantenido en volúmenes similares a los del ejercicio anterior. Un dato que, en palabras del delegado provincial de Escuelas Católicas en Ávila, Pablo Martín, confirma la respuesta de la sociedad local hacia su propuesta pedagógica: “Estas cifras reflejan la confianza que las familias abulenses continúan depositando en nuestros proyectos, basados en la calidad académica, la innovación, la atención personalizada, el acompañamiento y la formación integral”.

Martín ha incidido en que esta cifra trasciende lo meramente cuantitativo: “Hablamos de más de 5.000 estudiantes y sus familias que han elegido libremente nuestro modelo. Esa apuesta supone una enorme responsabilidad que nos impulsa a seguir ofreciendo una enseñanza cercana y volcada con cada alumno”.

La Formación Profesional como motor y espacio de presentación

La presentación oficial del curso se celebró en las instalaciones del Centro diocesano de Formación Profesional Juan XXIII, ubicado en La Serrada, uno de los tres colegios que ofertan ciclos de Formación Profesional en la provincia. Desde la patronal sitúan a la FP en el centro de su estrategia por su capacidad para generar itinerarios de alta inserción laboral en conexión con el tejido empresarial local. En este sentido, reclaman un incremento en la concertación de plazas para ciclos con alta demanda técnica y la dotación de mayores recursos y carga lectiva para adaptar sus estructuras al nuevo marco legal.

A escala autonómica, Escuelas Católicas Castilla y León engloba a 97.923 alumnos (el 27% del total regional) repartidos en 172 centros, 4.440 aulas concertadas y 9.255 profesionales. Desde la directiva autonómica, el vicepresidente Leandro Roldán Maza ha reiterado el compromiso de la entidad con el diálogo institucional con la Consejería de Educación para garantizar la coexistencia y complementariedad de las redes pública y concertada.

Un paquete de reivindicaciones con la mirada en las aulas de apoyo

El inicio de las clases sirve también de marco para exponer las prioridades de la red concertada ante la Administración autonómica:

  • Atención a la diversidad y necesidades especiales: La organización constata un aumento progresivo de alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE). Para asegurar una inclusión real en las aulas ordinarias, solicitan un refuerzo sustancial de medios humanos y un incremento en las aulas de apoyo.

  • Financiación y suficiencia del módulo: La patronal denuncia que los fondos públicos actuales cubren apenas el 50% del coste real por puesto escolar. Piden formalmente una auditoría sobre el coste efectivo de la enseñanza gratuita y demandan equiparar el acceso de las familias de la concertada a servicios asistenciales como las becas de comedor y el transporte.

  • Extensión de conciertos educativos: Solicitan la concertación del Bachillerato a nivel autonómico para evitar barreras económicas en la etapa postobligatoria —una situación que recuerdan que ya se encuentra regularizada en Ávila—. Asimismo, piden culminar el proceso de gratuidad e integración progresiva en el sistema de conciertos para las aulas de 0 a 3 años pendientes de subvención.

  • Gestión del descenso de natalidad: Defienden la flexibilización en el mantenimiento de las unidades concertadas para proteger la libertad de elección de centro, utilizando la disminución de ratios como una vía para ganar en atención individualizada.

Contexto académico, bienestar emocional y reto tecnológico

El nuevo curso arranca en paralelo a la difusión del Informe PISA 2025, que sitúa a Castilla y León a la cabeza en rendimiento escolar. Escuelas Católicas atribuye estos resultados a la solidez del profesorado, el clima de convivencia y la implicación de las familias, si bien advierte sobre la ligera bajada respecto a mediciones anteriores para evitar caer en el acomodamiento.

Por último, la organización ha valorado positivamente la puesta en marcha de la Dirección General de Bienestar Educativo por parte de la Junta de Castilla y León. Respecto al impacto de la Inteligencia Artificial y las nuevas herramientas tecnológicas en el aprendizaje, defienden una implantación regida por criterios éticos y pedagógicos. Como concluyó Leandro Roldán, la innovación debe servir para amplificar el pensamiento crítico sin desplazar el factor humano y la relación directa entre docente y alumno.