El obispo Jesús Rico García mantiene contacto directo con los párrocos de las zonas afectadas, mientras Cáritas y las instalaciones diocesanas se vuelcan con evacuados, cuerpos de seguridad y servicios de extinción

La Diócesis de Ávila continúa volcada, desde el primer momento, en la ayuda a los municipios afectados por los incendios que asolan la provincia. El obispo de Ávila, Jesús Rico García, ha mantenido contacto directo con los párrocos de las localidades afectadas siempre que las comunicaciones (muy complicadas estos días a causa del fuego) lo han permitido, interesándose no solo por su situación personal, sino, sobre todo, por el estado de los vecinos de los pueblos.
Desde los primeros compases de la emergencia, la Diócesis puso a disposición de las autoridades todos los medios de los que dispone. Los salones parroquiales de toda la provincia, incluidos los de la capital, se ofrecieron para lo que fuera necesario, y se pidió a los sacerdotes de Ávila capital que, si fuera necesario, mantuvieran templos y salones abiertos ante cualquier eventualidad. A partir de mañana, una vez concluido el congreso de la Orden del Carmelo Seglar, el Seminario y la Casa de Ejercicios también quedarán disponibles para acoger tanto a evacuados como a miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad y de los servicios de extinción que necesiten descansar, ducharse o cubrir cualquier otra necesidad. Toda esta disposición de medios se coordina en comunicación constante con el Ayuntamiento de Ávila.
Los párrocos de las zonas afectadas fueron evacuados junto con los fieles a los lugares habilitados para ello, y permanecen junto a sus vecinos. Noa cuentan que sus comunidades evacuadas se encuentran bien, «un poco nerviosos por la situación y con muchas ganas de volver a casa», a la espera de que el realojo pueda producirse en cuanto las condiciones de seguridad lo garanticen. Otros sacerdotes de la zona permanecen junto a las familias de los pueblos afectados, acompañándolas para hacer más llevadero el trance.
Especial mención merece la labor de Cáritas Diocesana de Ávila, cuyos cientos de voluntarios trabajan sin descanso: muchos de ellos, sobre todo los más jóvenes, se ocupan de entretener a los niños para hacerles más llevadera la situación, además de colaborar en el servicio de comidas en la Escuela de Policía. Voluntarios de las Cáritas parroquiales y de Cáritas Diocesana realizan también una labor fundamental de acompañamiento a los ancianos evacuados de distintas residencias, que se encuentran actualmente en la Casa de Ejercicios de las Hijas de la Caridad en Ávila, cuidando de que su estancia sea lo más tranquila y confortable posible.
Junto a esta labor de ayuda material, la Diócesis mantiene viva la oración por el fin de los incendios. Este domingo se ha celebrado una vigilia de oración en la iglesia del Inmaculado Corazón de María, en Ávila capital, para pedir por el final de esta tragedia. La Diócesis agradece también las palabras que el papa León XIV ha dedicado hoy, en el rezo del Ángelus, a los afectados por los incendios, y se une en comunión con el Santo Padre en la oración para que esta desgracia termine cuanto antes.
Es el momento de estar todos unidos. Pedimos calma, responsabilidad y, sobre todo, unidad. Que la Virgen nos siga amparando y protegiendo en lo que nos queda para superar esta desgracia.