
Dos potentes terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, sacudieron el norte de Venezuela en la madrugada del miércoles con apenas un minuto de diferencia, causando una escalofriante cifra de muertos y heridos. La zona más castigada es el estado de La Guaira, declarado zona de desastre por las autoridades venezolanas. Los movimientos sísmicos han dejado también decenas de desaparecidos y miles de damnificados que lo han perdido todo.
Ante estas dolorosas noticias, la Diócesis de Ávila quiere manifestar su más profundo pesar y su solidaridad fraterna con la Iglesia y el pueblo venezolanos. Las imágenes de destrucción que llegan desde el país suramericano nos conmueven profundamente y nos sitúan ante un sufrimiento que clama urgentemente consuelo y ayuda.
El obispo de Ávila, Mons. Jesús Rico, pide a todos los fieles de la diócesis que se unan en oración por las víctimas mortales y por el eterno descanso de su alma; por sus familias y por quienes han perdido a seres queridos; por los heridos y por cuantos han visto destruidos sus hogares y sus bienes; y por las autoridades y los equipos de emergencia que trabajan sin descanso en las labores de rescate y socorro.
En esta hora de prueba, la Diócesis de Ávila permanece espiritualmente unida al pueblo venezolano, confiando a la intercesión de la Virgen de Coromoto (patrona del país hermano) el consuelo de los que sufren y la fortaleza del Espíritu Santo para todos los que trabajan por aliviar tanto dolor.