La Asamblea de Iglesia en Castilla marca un punto de inflexión en la aplicación del Sínodo en España

La gran Asamblea que Iglesia en Castilla ha celebrado bajo el lema ‘Renovados para la misión’ ha concluido esta tarde en Ávila con la presentación de la ponencia final y la Misa de envío en la Catedral, presidida por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Luis Argüello.

Fruto del discernimiento de los 300 delegados de las nueve diócesis en pequeños grupos de trabajo que han seguido la metodología de la conversación en el Espíritu, empleada también en el reciente Sínodo de los Obispos, la Asamblea, por medio de un sistema de votación, ha elegido un total de siete propuestas que se ofrecen como pistas para el camino que emprende Iglesia en Castilla y que se concretarán atendiendo a las realidades particulares en cada diócesis.

Con estas siete pistas para el camino, la Asamblea busca establecer una serie de prioridades en los tres grandes bloques temáticos del ‘Documento 0’ en el que se han centrado los trabajos: conversión pastoral y fortalecimiento del encuentro con Jesucristo; renovación del estilo pastoral para ser una Iglesia más cercana, misionera y corresponsable; y reforma de las estructuras evangelizadoras, con especial atención a la parroquia y al entorno digital.

Las propuestas elegidas por los delegados durante la Asamblea han sido las siguientes: Para el primero de los bloques:

  • impulsar la creación de pequeños grupos de vida, a través de una campaña diocesana y de la preparación de personas que puedan ser acompañantes en sus inicios.
  • formar a los agentes pastorales en dinámicas para trabajar y programar en equipo (en las unidades pastorales, sacerdotes, seminaristas, laicos y consagrados…) para que planifiquen y desarrollen conjuntamente la acción pastoral superando el clericalismo.

Para el segundo de los bloques:

  • reforzar la dimensión social de la evangelización a través de iniciativas de caridad, justicia y compromiso social que hagan visible el Evangelio en la vida cotidiana
  • promover el discernimiento y acompañamiento de los carismas de cada bautizado para que le ayude a descubrir sus dones y su lugar en la misión de la Iglesia.

Y para el tercero, al haberse producido un empate entre las segundas mociones más votadas, la Secretaría de la Asamblea ha aceptado incorporar tres propuestas y no dos, que son:

  • apostar decididamente por la catequesis familiar y de adultos en la diócesis.
  • replantear las unidades pastorales, formando las que pueden serlo realmente y aplicando criterios geográficos, históricos y religiosos propuestos desde el arciprestazgo, dotándolas de medios materiales y humanos.
  • formar equipos misioneros interparroquiales en los arciprestazgos, que propicien el primer anuncio y una formación continuada, creando además un fondo común de recursos y buenas prácticas al servicio de todas las comunidades.

Esta Asamblea supone un hito en la aplicación del Sínodo no sólo en la Iglesia en Castilla, sino en toda España. El encuentro, al que han asistido como invitadas las diócesis de León y de Astorga, así como observadores de la CEE, se ha desarrollado en un clima de oración, comunión y fraternidad entre las distintas vocaciones: obispos, sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas, religiosos y laicos. Siendo estos últimos, el grupo mayoritario.

Desde la Secretaría de la Asamblea, la hermana Marimar Gómez (OMI) ha destacado el buen ambiente que ha habido durante estos días. “Es verdad que cada uno veníamos de una realidad muy distinta, diferentes diócesis, pero al final sí que nos hemos sentido todos como miembros de un solo cuerpo, como miembros de la Iglesia, todos miembros del pueblo de Dios”.

La religiosa también ha señalado la importancia del acompañamiento, otro de los temas que han aparecido en la Asamblea estos días, especialmente en las zonas rurales tan extensas en las diócesis de Castilla. “Al final el mensaje del Evangelio tiene que llegar a todos los rincones de nuestras diócesis. Para estas pequeñas zonas rurales, donde a lo mejor la gente se siente más apartada o sola, que también podamos llevar este impulso del Evangelio, y que se sientan también acompañados”.

Por su parte, Luis Miguel González, presbítero de la Archidiócesis de Valladolid, ha señalado la relevancia del método de trabajo elegido para esta Asamblea, la conversación en el Espíritu. “Yo estaba convencido de que el método nos podía ayudar, pero he descubierto en el método lo que significa el ‘Sínodo’. ‘Sínodo’ y ‘camino’ son la misma raíz, es el camino que nos pone juntos, pero hacia un determinado fin, el método. Nosotros somos la herramienta que unidos en común unión podemos hacer o crear o recrear en nuestras diócesis, cuanto más hermanadas y ampliadas mejor, ese sueño, el sueño del Reino.

El sacerdote vallisoletano reconoce que, para él, la oportunidad de participar en la Asamblea ha sido “un regalo”. “Los regalos son inesperados e inmerecidos. Pero, sobre todo, a mí lo que me ha ayudado y creo que me va a ayudar durante mucho tiempo es a reconocerme como un don. He recibido un don, soy un don, luego tengo que donarme para los demás, junto a los demás. Y al mismo tiempo, creo que me ha vuelto a descubrir que la diversidad, la diferencia, en este caso ya entre nueve diócesis, con circunstancias hermanas, pero a la vez diversas, no es un impedimento, sino un acicate, una maravilla”, ha concluido.