
Cáritas Diocesana de Ávila ha salido este jueves a la plaza Adolfo Suárez para visibilizar y defender los derechos de las trabajadoras del hogar, en el marco del Día Internacional que se conmemora el próximo 30 de marzo. Con este acto, la entidad ha querido reconocer la dignidad de un trabajo esencial para la vida cotidiana y seguir impulsando avances hacia unas condiciones laborales más justas.
La iniciativa ha combinado la lectura de un manifiesto con un gesto simbólico: la colocación de guantes hinchados en un panel donde los participantes han podido escribir sus reivindicaciones. Mensajes como “Tenemos derechos, falta respeto”, “Seguridad social plena, sin excepciones” o “Igualdad de derechos con el resto de trabajadores” han puesto voz a las principales demandas del sector, resumidas en el lema “Tu hogar, su profesión”.
Desde Cáritas se ha subrayado la importancia de un colectivo que sostiene hogares, familias y cuidados. Así lo ha explicado el coordinador de empleo, Jesús Gil Martín, quien ha recordado que la labor de estas trabajadoras permite a muchas personas desarrollar su vida laboral y familiar con normalidad. “Si no existieran las personas que trabajan en nuestros hogares, tendríamos muchas dificultades para desarrollar nuestra vida diaria”, ha señalado.
El perfil de las trabajadoras del hogar refleja una realidad marcada por la vulnerabilidad: cerca del 90% son mujeres, con edades entre los 35 y 60 años, y aproximadamente la mitad son migrantes. En una provincia como Ávila, además, muchas desempeñan su labor en el medio rural, donde la falta de recursos y la despoblación dificultan su integración social. Especialmente compleja es la situación de las trabajadoras internas, en las que los horarios se diluyen y resulta difícil separar el tiempo laboral del personal.
Aunque en los últimos años se han producido avances —como el acceso a la prestación por desempleo o la eliminación del desistimiento—, desde Cáritas se insiste en que aún queda camino por recorrer. La economía sumergida sigue siendo una realidad, con un porcentaje significativo de personas trabajando sin contrato, lo que las sitúa en una situación de desprotección.
La profesionalización del sector es otro de los retos urgentes. El cuidado de las personas, especialmente en situaciones de dependencia o en el final de la vida, requiere formación, estabilidad y reconocimiento social, elementos que aún no están plenamente garantizados.
El manifiesto leído durante el acto ha apelado a la responsabilidad compartida para avanzar en este ámbito: al Estado, para garantizar el acceso a los cuidados y apoyar la contratación regularizada; a los empleadores, para ofrecer condiciones dignas; a las administraciones, para impulsar una legislación clara; y a la sociedad, para reconocer el valor de este trabajo. También se ha animado a las propias trabajadoras a unirse y alzar la voz frente a posibles abusos.
En España, se estima que entre 700.000 y 800.000 personas trabajan en el ámbito del hogar y los cuidados. Desde Cáritas, el compromiso es seguir acompañando a este colectivo y trabajando por una sociedad que reconozca, con hechos, la dignidad de quienes cuidan.





