
¿Cómo celebrar un siglo de compromiso misionero de una forma cercana y significativa? La respuesta de la Delegación Diocesana de Misiones de Ávila ha sido mirar directamente a los protagonistas: los hombres y mujeres de nuestra diócesis que durante este último siglo lo dejaron todo para llevar el Evangelio a los rincones más lejanos. Con este espíritu se ha inaugurado en el Palacio de los Verdugo una exposición conmemorativa del centenario del Domund (Domingo Mundial de las Misiones), que podrá visitarse hasta el próximo 18 de octubre. En este primer recorrido, además, estuvieron presentes dos de los misioneros cuyos testimonios están recogidos en la muestra, así como varios familiares de misioneros ya fallecidos.
Durante la presentación, la delegada diocesana de Misiones, Mercedes Sánchez, explicó la motivación profunda de este proyecto: «Nos preguntamos cómo podíamos celebrar este aniversario de una manera especial y enseguida pensamos en ellos, en nuestros misioneros, en tantos hombres y mujeres de nuestra diócesis que a lo largo de estos 100 años han dejado su tierra, sus familias, sus seguridades y tantas cosas queridas para marcharse lejos y poner su vida al servicio de los demás».
Sánchez subrayó que este centenario representaba «una buena ocasión para hacerles un pequeño homenaje, hacerlos visibles, conocer sus historias y, sobre todo, darles las gracias».
Un trabajo de escucha y recuperación de la memoria misionera
Para dar forma a la muestra, la delegación realizó una intensa labor de búsqueda y recogida de testimonios durante los meses de verano. Se contactó con misioneros en activo, con familias de los ya fallecidos y se contó con la colaboración de los párrocos de toda la diócesis.
«Les pedimos que nos contaran un poco de su historia: por qué un día decidieron marcharse, qué encontraron al llegar, qué hicieron, qué recibieron de aquellos pueblos y qué había significado la misión en sus vidas», detalló la delegada. Fruto de esos encuentros, así como del envío de fotografías y recuerdos personales, la exposición ha ido tomando cuerpo como una iniciativa «sencilla, pero que detrás de cada fotografía, de cada nombre y de cada código QR guarda una historia de vida».
Dos bloques: cien años de historia y rostros con testimonio vivo
La exposición se articula en dos secciones interconectadas:
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El recorrido histórico del Domund: Un repaso gráfico a través de los carteles que han anunciado la jornada misionera durante el último siglo, reflejando cómo ha cambiado el tiempo y cómo la Iglesia ha mantenido viva la llamada universal a la misión.
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Los rostros abulenses de la misión: 25 fotografías representativas de un colectivo mucho mayor. A través de códigos QR integrados en la muestra, los visitantes pueden acceder directamente a la historia completa de cada misionero, sus fotografías, los países donde sirvieron y los años dedicados a la misión.
Esta labor continúa en la página web oficial de la exposición, donde ya se recogen testimonios ampliados de más de 30 misioneros y datos documentados de muchos más abulenses repartidos por el mundo. «Esta exposición no pretende ser una lista completa», aclaró Mercedes Sánchez. «Sabemos que detrás de estos nombres hay muchos otros que todavía no hemos podido encontrar. Y tampoco pretende quedarse solamente en las fotografías, porque detrás de cada rostro hay una historia de personas que no solo fueron a anunciar el Evangelio, sino a acompañar, escuchar, educar, cuidar, construir comunidades y trabajar por un mundo más justo, más humano y más fraterno».
El fruto del trabajo silencioso y la llamada al futuro
El Obispo de Ávila, D. Jesús Rico, quiso sumarse a este reconocimiento destacando el impacto que la labor misionera ha tenido en el crecimiento de la Iglesia universal. Con cifras que invitan a la reflexión, D. Jesús señaló que «hace 50 años, de cada cien católicos, siete eran de tierras de misión. Y ahora, de cada cien católicos, lo son 27. Además, el 50 por ciento de los que se preparan para el sacerdocio está ahora en tierras de misión», lo que demuestra «la gran labor que, de una manera silenciosa y tantas veces oculta, han hecho tantos hombres y mujeres».
Por su parte, Mercedes Sánchez concluyó la presentación con un emotivo agradecimiento a los misioneros, a los que ya no están, a sus familias y a todas las personas que han colaborado en el proyecto, lanzando un mensaje de esperanza para las nuevas generaciones: «Ojalá que quienes recorran esta exposición, especialmente los niños y los jóvenes, puedan descubrir algo muy sencillo: que la misión no es una historia del pasado; la misión sigue estando viva y es tarea de todos nosotros».
El acto contó también con la asistencia del alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, quien valoró el testimonio de entrega y fe de los misioneros nacidos en la ciudad y en la provincia.





