Ismael Peña, un nuevo diácono para la diócesis

La celebración, presidida por el obispo don Jesús, supone el primer paso hacia el sacerdocio para este joven de 33 años que estudio Matemáticas antes de responder a su vocación
Ismael Peña, futuro diácono de la diócesis (imagen: Diario de Ávila)

La Diócesis de Ávila celebra este domingo 14 de junio la ordenación diaconal de Ismael Peña Moral, seminarista de 33 años natural de Las Navas del Marqués. La ceremonia tiene lugar en la Catedral de Ávila a las 18:00 horas y está presidida por el obispo Mons. Jesús Rico García. Con este paso, Ismael Peña inicia su ministerio ordenado al servicio de la comunidad cristiana, convirtiéndose en el diácono más reciente de la diócesis abulense.

Un camino vocacional que nació en la parroquia

Ismael Peña siempre estuvo vinculado a la iglesia de su pueblo: participaba en el coro y ejercía como catequista desde joven. Sin embargo, la llamada al sacerdocio no formaba parte de sus planes. «No lo veía yo mucho. Al principio no quería aceptarlo: sentía que el Señor me llamaba, pero no quería aceptarlo», reconoce con franqueza. Ese miedo inicial —al qué dirán, a renunciar a un proyecto de vida propio— fue dando paso, poco a poco, a una certeza creciente.

Fue su párroco, Juan Manuel Manjón, sacerdote en Las Navas del Marqués, quien le animó a iniciar un proceso de discernimiento vocacional. Lo hizo de la mano del padre Raúl, en el seminario, hasta que llegó el momento definitivo de la entrega. «Cuando decides entregarte, el Señor sostiene y da mucha paz. Es como un momento de alivio muy grande», recuerda Ismael.

De las matemáticas a la teología

Antes de entrar en el seminario, Ismael cursó la carrera de Matemáticas en la universidad, un camino similar al del actual Papa León XIV (también matemático). «Me fui por la tangente», reconoce con humor. Fue durante y después de aquellos años cuando la llamada fue haciéndose más nítida e insoslayable. Hace siete años comenzó el curso propedéutico y, a continuación, el Bachiller en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, etapa en la que cosechó un reconocimiento académico. Recientemente completaba la fase de síntesis vocacional y pastoral en la parroquia de El Tiemblo. «He disfrutado mucho la carrera y los resultados fueron buenos. Contento también con ello», señala.

Un reto vivido como aventura

A pocas horas de recibir la ordenación como diácono, Ismael describe sus sensaciones como una mezcla de nervios, ilusión y, sobre todo, paz. «Sientes la desproporción entre lo que tú eres y lo que el Señor te pide, pero lo vivo también como una aventura: poder estar en una comunidad sirviendo ya como diácono, haciendo lo que el Señor te pida… la verdad es que es apasionante», confiesa. Tras la celebración, quedará destinado en una parroquia para el ejercicio de su ministerio, a la espera de las indicaciones del obispo del lugar definitivo.

Un signo de esperanza para la Diócesis

La ordenación de Ismael Peña es un signo de la vitalidad vocacional de la Diócesis de Ávila. La celebración coincide además con el viaje apostólico del Papa León XIV a España, acontecimiento que, desde la Diócesis, se espera que contribuya a despertar nuevas vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada o, como subrayó el propio Pontífice, al matrimonio y la familia. «Que escuchemos esa llamada del Señor», es el deseo con el que Ismael Peña da gracias por su propio sí y mira hacia el futuro.

¿Qué es un diácono y qué hace?

El diaconado es el primer grado del sacramento del Orden. Está llamado a servir a la comunidad desde tres ámbitos: la proclamación de la Palabra —puede predicar y proclamar el Evangelio en la Eucaristía—, la celebración litúrgica —puede bautizar, asistir en matrimonios y presidir exequias— y la caridad —el servicio a los más vulnerables, que constituye el núcleo histórico del ministerio diaconal desde los primeros siglos del cristianismo—.

En el caso de los seminaristas como Ismael, que se preparan para el sacerdocio, este ministerio diaconal es transitorio: es el paso previo e imprescindible antes de recibir la ordenación presbiteral. Durante este tiempo, el diácono se ejercita en el servicio pastoral concreto dentro de una comunidad parroquial, bajo la guía del obispo.