El Obispo confiere los ministerios de Acólito y Lector al seminarista Manuel Blázquez

Manuel (derecha), junto al seminarista abulense Ismael Peña, durante la celebración presidida por Mons. Rico (Foto: Gonzalo G. de Vega)

El seminarista abulense Manuel Blázquez Perdiguero, de 26 años de edad, recibió los ministerios del acolitado y el lectorado en una emotiva celebración eucarística que tuvo lugar este domingo en la céntrica parroquia de San Pedro Apóstol (Ávila). Rodeado de los formadores del Seminario, así como de sus familiares y allegados, el seminarista diocesano vivió con profundidad esta Eucaristía en la que le fueron conferidos ambos ministerios. Un paso más en su camino vocacional hacia el sacerdocio.

El acolitado y el lectorado tienen su origen en las antiguas «órdenes menores», que hasta la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II estaban reservadas exclusivamente a los candidatos al sacerdocio y poseían carácter clerical. Fue precisamente esa reforma la que devolvió estos servicios a su dimensión originaria, abriéndolos de nuevo a los fieles laicos. El papa Pablo VI plasmó este cambio en el motu proprio Ministeria quaedam, documento por el que se renovaron y renombraron aquellas antiguas órdenes, que pasaron a denominarse acolitado y lectorado. Asimismo, el acto por el que se confieren dejó de llamarse «ordenación» para recibir el nombre de «institución».

El aspecto más significativo de esta transformación fue, precisamente, la recuperación de estos ministerios para el conjunto del Pueblo de Dios. Aunque los aspirantes al sacerdocio continúan recibiéndolos como parte de su itinerario formativo, ya no son patrimonio exclusivo del clero.

En cuanto a su contenido, el lector tiene la misión de proclamar la Palabra de Dios en la asamblea litúrgica, así como de preparar a los fieles para la recepción de los sacramentos. El acólito, por su parte, colabora con el diácono y el sacerdote en el altar y, de forma extraordinaria, puede distribuir la sagrada comunión y exponer el Santísimo Sacramento para la adoración, ejerciendo también una labor de formación de los fieles en torno al misterio eucarístico.

Fotos: Gonzalo G. de Vega