
Un cielo encapotado y el frío propio de un día desapacible de primavera no han bastado para restar solemnidad a la festividad de San Segundo, patrón de la ciudad y de la Diócesis de Ávila. Fieles, autoridades civiles y militares y representantes institucionales han acompañado hoy los actos centrales de una jornada que, año tras año, recuerda la figura del primer obispo de Ávila y la raíz cristiana de la ciudad.
Una homilía en clave misionera
La Misa Pontifical, celebrada en la Catedral de Ávila, ha sido presidida por el obispo de Ávila, Su Excelencia Reverendísima don Jesús Rico García, en presencia del señor alcalde y la corporación municipal, así como de diversas autoridades civiles y militares. En su homilía, el obispo ha puesto el acento en la vocación evangelizadora de la Iglesia y de cada bautizado, tomando a San Segundo como modelo de testimonio valiente y humilde de la fe.
«Evangelizar constituye la dicha y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar», ha subrayado monseñor Rico, recordando que esa misión compete a todos: laicos, religiosos y sacerdotes. Con palabras que resuenan con especial fuerza en estos días en que Ávila acoge la Asamblea de Iglesia en Castilla —que se celebra bajo el lema Renovados para la misión—, el obispo ha invitado a la comunidad cristiana a no conformarse con prácticas religiosas rutinarias, sino a expresar «una fe viva y abierta que difunda la alegría del Evangelio».
La figura del mártir ha centrado también una parte significativa de la reflexión. Monseñor Rico ha destacado el perdón como «la misteriosa madurez de la fe y del amor» y ha animado a los fieles a ser «sembradores de humanidad y reconciliación en una sociedad agotada por tanta división». Con ecos de Santa Teresa de Jesús, ha reclamado la necesidad de «amigos fuertes de Dios», personas que no remitan a sí mismas sino a Cristo, testigos antes que líderes.
La lluvia agua la procesión
Concluida la Eucaristía, tuvo lugar la tradicional procesión en honor a San Segundo por el centro histórico de Ávila. La amenaza de lluvia aconsejó un ritmo algo más ágil que en ediciones anteriores,. De hecho, hubo que buscar refugio primero en El Grande, y después (ya con San Segundo protegido con su plástico), en los soportales del Mercado Chico, antes de emprender camino rápido hacia su ermita.
La celebración del patrón ha confluido este año con un momento de especial relevancia eclesial para la región: la Asamblea de Iglesia en Castilla, reunida en Ávila desde el pasado 30 de abril y que concluye hoy mismo, ha convocado a representantes de las diócesis castellanas en torno a la reflexión sobre la misión de la Iglesia en el mundo actual, en sintonía con el espíritu que el obispo Rico ha trasladado esta mañana desde el púlpito de la Catedral.
Fotos: Gonzalo G. de Vega









