
Además del Año Santo dedicado a San Juan de la Cruz, y el Jubileo abierto recientemente en las Concepcionistas Franciscanas, Ávila se prepara para el inicio de un nuevo Año Jubilar, dedicado en esta ocasión a toda la familia franciscana con motivo del 800 aniversario del tránsito de San Francisco de Asís.
La apertura de este Año Jubilar en nuestra diócesis se celebrará con una Eucaristía solemne en el convento de San Antonio, el domingo 15 de febrero a las 12 horas, presidida por el Cardenal arzobispo emérito de Valladolid, D. Ricardo Blázquez. Aunque el jubileo fue inaugurado oficialmente en la Orden el pasado 10 de enero, la comunidad abulense ha querido subrayar esta celebración en el ámbito local para que no pase desapercibida ni en la parroquia ni en la ciudad.
Un año para acercarse a San Francisco
Juan Carlos Moya, guardián del convento, subraya la relevancia de esta efeméride para la Orden y para toda la Iglesia. “Este centenario culmina varios años en los que hemos venido recordando momentos decisivos de la vida de San Francisco, especialmente los últimos, que tuvieron una trascendencia profunda no solo para la Orden, sino también para la Iglesia y el mundo”, explica.
El tránsito de San Francisco —su paso “de este mundo a las manos del Padre”— constituye, en palabras del guardián, el momento más significativo de este itinerario conmemorativo. Para los franciscanos es ante todo acción de gracias por el testimonio de entrega a Dios y servicio a los hermanos que dejó el santo de Asís, pero también una llamada a la renovación y a la conversión personal. “Es ocasión para volver a centrar nuestra vida en el Señor desde el carisma que Dios regaló a San Francisco y del que somos herederos junto a toda la familia franciscana”, afirma.
Un carisma que hunde sus raíces en el Evangelio y en una vivencia radical del seguimiento de Cristo. San Francisco fue, recuerda Moya, “un hombre profundamente creyente, que hizo del Espíritu del Señor su mayor anhelo y que vivió plenamente el Santo Evangelio”. La Orden, cuyo nombre propio es Orden de Hermanos Menores, encuentra en esas dos palabras —hermanos y menores— la clave de su identidad: fraternidad y humildad, al estilo del lavatorio de los pies. “Se trata de vivir puestos a los pies de los demás”, resume.
A lo largo de 2026 se desarrollará un programa de actividades orientado a profundizar en la figura de San Francisco y en la huella franciscana en la diócesis. Entre las iniciativas previstas destacan un ciclo de conferencias para dar a conocer tanto al fundador como a franciscanos relevantes vinculados a Ávila, como San Pedro de Alcántara y San Pedro Bautista.
Además, el convento acogerá una exposición dedicada a la vida de San Francisco a través de los cuadros de José Benlliure, pertenecientes a la provincia franciscana de la Inmaculada. Una marcha por los lugares franciscanos más significativos de Ávila, o actividades solidarias, completarán la oferta de acciones previstas para este Jubileo.
Este Año Jubilar se presenta así como una oportunidad para redescubrir la actualidad del mensaje franciscano: una invitación a vivir con sencillez, en fraternidad y con un corazón abierto a los más pobres, siguiendo el ejemplo luminoso del “Poverello” de Asís ocho siglos después de su muerte.