
La comunidad del Teologado de Ávila en Salamanca realizó ayer lunes una peregrinación al norte de la provincia abulense con el objetivo de ganar el jubileo en el marco del Año Santo Sanjuanista, que se celebra con motivo del tercer centenario de la canonización de San Juan de la Cruz y el primer centenario de su proclamación como doctor de la Iglesia. Precisamente el santo de Fontiveros da nombre a este teologado, que alberga seminaristas no sólo de Ávila, sino de otras diócesis cercanas.
La jornada comenzó en Madrigal de las Altas Torres, localidad natal de la reina Isabel la Católica. Allí, los seminaristas y el equipo de formadores pudieron conocer la historia de la villa y la impronta del arte mudéjar que la caracteriza. Durante la visita, se acercaron al convento de las Madres Agustinas, edificio que fue en su día la casa natal de Isabel la Católica y que hoy acoge a esta comunidad de hermanas. En este lugar mantuvieron un encuentro cercano y fraterno con las religiosas. La estancia en Madrigal incluyó también un momento de convivencia con el párroco de la localidad, don Clemente.
Desde allí, la peregrinación continuó hasta Fontiveros, cuna de San Juan de la Cruz. En la iglesia de San Cipriano, templo jubilar, los participantes pudieron ganar las indulgencias plenarias propias de este Año Santo. La visita permitió además un acercamiento más profundo y directo a la figura del gran santo abulense, especialmente a través del recorrido por su casa natal, espacio especialmente significativo en el contexto jubilar.
La jornada culminó con la celebración de la Eucaristía en Fontiveros, en un clima de recogimiento y oración, poniendo así el broche final a un día marcado por la convivencia y el encuentro con las raíces espirituales del Carmelo descalzo.
Una peregrinación que ha permitido a los seminaristas encontrarse con la fuente de espiritualidad de San Juan de la Cruz, figura central para el carisma y la identidad del teologado que lleva su nombre.













