
Ante la dolorosa noticia del accidente ferroviario ocurrido en la tarde de ayer en la localidad cordobesa de Ademuz, la Diócesis de Ávila quiere manifestar su profunda consternación y cercanía fraterna, como ya hicimos anoche a través de nuestras redes sociales, nada más conocer el fatal desenlace.
El obispo de Ávila, junto a toda la comunidad diocesana, se une al duelo de las familias que han perdido a sus seres queridos en este trágico suceso, que ha causado decenas de víctimas mortales. Del mismo modo, eleva sus oraciones por la recuperación de las personas heridas que continúan recibiendo atención médica así como por quienes, desde el primer momento, están trabajando en las labores de rescate y en la atención sanitaria y humana a los afectados.
La Diócesis de Ávila expresa igualmente su comunión y cercanía con las comunidades cristianas de Málaga, Huelva y Córdoba, afectadas por la tragedia. En medio del dolor y la incertidumbre, la fe nos invita a permanecer unidos y a ser consuelo para quienes sufren. Por ello, nos unimos en oración, pidiendo al Señor fortaleza y esperanza para todas las personas afectadas por esta tragedia.
Queremos reconocer y agradecer de manera expresa la entrega de los cuerpos y fuerzas de seguridad, de los profesionales sanitarios, de los voluntarios de Cruz Roja y, de forma muy especial, la solidaridad generosa de los vecinos de Ademuz, cuyo testimonio ha sido un signo de luz en medio del sufrimiento.
La Diócesis de Ávila encomienda a las víctimas a la misericordia de Dios y a la intercesión maternal de la Virgen María, pidiendo para los fallecidos el descanso eterno y para sus familias el consuelo y la fortaleza necesarios para afrontar estos momentos de profundo dolor.