La iniciativa, impulsada por el área de Infancia, Juventud y Familia, arranca con un campamento en Navaluenga ambientado en el mundo de la magia y se prolongará durante diez semanas con actividades para niños, jóvenes y familias

Cáritas Diocesana de Ávila ha dado el pistoletazo de salida a las actividades de verano organizadas por el programa de Infancia, Juventud y Familia. Diferentes propuestas que se desarrollarán a lo largo de toda la temporada estival con el objetivo de ofrecer a niños, jóvenes y familias abulenses, un tiempo de ocio saludable, en valores y accesible para todos, independientemente de su situación económica o social.
La primera actividad ya está en marcha: un campamento de verano que este año se celebra en Navaluenga, con temática bajo el lema «Cáritas es la magia que transforma corazones». Más de 40 personas, entre participantes, personal contratado y voluntariado, disfrutan estos días de una experiencia que se prolongará hasta el próximo fin de semana.
Según ha explicado Quintín García, responsable del programa de Infancia, Juventud y Familia de Cáritas Diocesana de Ávila, el campamento es solo el primer paso de una programación que continuará con una semana de ocio dirigida a jóvenes, un campus de verano (que este año ha agotado todas sus plazas en tiempo récord), una semana de ocio familiar y que culminará con una experiencia en el Camino de Santiago junto con otras dos Cáritas diocesanas.
Espacios normalizados y accesibles para todas las familias
Quintín ha subrayado que la mirada de los derechos de la infancia es el eje central de todas estas propuestas, concebidas como espacios seguros y de buen trato en los que conviven realidades socioeconómicas y culturales diversas. «Es importante que los niños y las niñas se mezclen y tengan esa visión de que existen otras realidades», ha señalado el responsable, quien ha destacado que estas actividades también contribuyen a romper estereotipos sobre la labor de Cáritas, dándola a conocer desde el testimonio directo.
Las actividades están dirigidas principalmente a los participantes habituales de los programas de Cáritas, aunque permanecen abiertas a otras familias del barrio y de la ciudad interesadas en conocer su labor. Muchas de ellas, ha explicado Quintín García, no abonan ningún coste por participar, ya que la propuesta busca también facilitar la conciliación laboral en una época en la que aumentan las oportunidades de empleo temporal para muchas de las familias que atienden habitualmente en Cáritas.
El verano, también un tiempo para compartir en familia
Más allá de la atención directa a niños y jóvenes, el programa de verano de Cáritas Diocesana de Ávila pone también el foco en las familias como protagonistas. Quintín García ha explicado que muchas de las propuestas, como la semana de ocio familiar, están pensadas precisamente para que padres, madres e hijos puedan disfrutar juntos, favoreciendo así momentos de convivencia que, en muchos casos, resultan difíciles de encontrar durante el resto del año. Estas actividades, ha añadido, permiten además a las familias conciliar su vida laboral y personal en una época en la que se incrementan las oportunidades de empleo temporal, aliviando así parte de la carga económica y organizativa que supone el periodo estival.
El voluntariado, pieza clave
El responsable del programa ha puesto en valor la labor de cerca de 25 personas voluntarias que, a lo largo de todo el verano, dedican su tiempo a acompañar, cuidar y dinamizar cada una de las semanas de actividad, sin cuya presencia, ha afirmado, «sería imposible realizar estas actividades». Entre ellas se encuentran también jóvenes que en su día participaron como beneficiarios y que ahora han decidido devolver a la sociedad lo que recibieron.
En total, el programa de verano de Cáritas Diocesana de Ávila contempla más de una decena de actividades o semanas de actividad, con una media de más de 40 participantes en cada una de ellas.


