La celebración, presidida por el obispo Jesús Rico García, arrancó con una procesión del Rosario y reunió a gran número de fieles de la unidad

La Unidad Pastoral del Inmaculado Corazón de María y San Pedro Bautista de Ávila celebró el pasado 13 de junio su consagración al Inmaculado Corazón de María, Madre de nuestro Dios y Salvador Jesucristo. El acto fue presidido por Mons. Jesús Rico García, obispo de Ávila, y contó también con la presencia del obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo, Monseñor José Luis Retana Gozalo (quien fue párroco en su día de San Pedro Bautista, y previamente coadjutor en el ICM).
Los actos comenzaron el día anterior, con una procesión muy participada en la que los fieles rezaron el Rosario desde la iglesia de San Pedro Bautista hasta la del Inmaculado Corazón de María. La imagen que presidió el recorrido fue la de Nuestra Señora de Fátima, cedida generosamente por la parroquia de Santo Tomás y portada por miembros de la Hermandad de Nuestra Señora de la Estrella, que tiene su sede canónica en esta unidad pastoral. Al terminar dicho recorrido, tuvo lugar en el ICM una vigilia de oración.
Ya el sábado se celebró al mediodía la eucaristía, en la que el obispo de Ávila realizó el acto formal de consagración al Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María. A ella se adhirió, según recoge el acta firmada en presencia de numerosos testigos, «gran número de fieles, deseosos de contemplar los Misterios de Nuestro Señor desde el Corazón Bendito de su Santísima Madre». La consagración, promovida por el Consejo Pastoral de la Unidad y preparada con intensidad durante todo el curso, se realizó especialmente para suplicar la intercesión de la Madre de Dios por la paz del mundo, la conversión de los pecadores y la nueva evangelización.
Una petición de Fátima renovada por varios pontífices
La consagración al Inmaculado Corazón de María es una petición recogida en las apariciones de Fátima y ha sido renovada a lo largo de la historia por varios papas: Pío XII, Pablo VI, San Juan Pablo II y, más recientemente, Francisco. Tal como explicó el párroco Jorge Zazo, «cuando uno hace una consagración, sea a Dios o a la Virgen María, lo que está haciendo es poner a las personas o a las instituciones a las que se refiera de una forma especial bajo su protección».
La decisión de llevar a cabo este acto ahora responde a dos ejes del mensaje de Fátima que han centrado el trabajo pastoral de la unidad durante el curso. «Necesitamos la paz. Estamos bastante inquietos por un mundo en guerra», afirmó Zazo, quien señaló también que el otro motor ha sido «la misericordia de Dios y la conversión de los pecadores». El párroco subrayó además que, aunque la comunidad lleva más de ocho años trabajando en la nueva evangelización con distintas iniciativas, «no bastan las iniciativas humanas, necesitamos la ayuda de Dios y especialmente de la Santísima Virgen María».
El acto quedó recogido en un acta solemne suscrita en presencia de numerosos testigos, entre ellos los dos obispos, los sacerdotes de la unidad y representantes del Consejo Pastoral, del Consejo de Economía y de la liturgia parroquial, dejando constancia de un compromiso comunitario e institucional que va más allá de la celebración puntual.
Fotos: Gonzalo G. de Vega para Diócesis de Ávila
















