Los diputados abulenses en el Congreso destacan la humanidad y profundidad del histórico discurso del papa León XIV

Manuel Arribas (PSOE) y Patricia Rodríguez (PP), representantes de Ávila en las Cortes, coinciden en calificar de emotiva e impactante la intervención del Pontífice ante las Cortes Generales
Foto: Ballesteros/EFE

El pasado lunes, el Papa León XIV protagonizó un acontecimiento sin precedentes en la historia democrática de España al dirigirse por primera vez a las Cortes Generales en sesión conjunta del Congreso y el Senado. Dos de los diputados abulenses presentes en la Cámara, Manuel Arribas, del Partido Socialista, y Patricia Rodríguez, del Partido Popular, compartieron con la Diócesis de Ávila sus impresiones sobre un momento que ambas calificaron de histórico y profundamente significativo.

Manuel Arribas confesó que la intervención del Papa le resultó «muy emotiva» y subrayó la cercanía y humanidad que transmitió León XIV desde el primer momento. El diputado socialista reconoció que las palabras del Pontífice no le resultaron ajenas a lo que comparten los diputados en el trabajo parlamentario cotidiano: «Las palabras del Papa no distan mucho de lo que se suele escuchar en los trabajos del Congreso en el día a día», señaló, aunque apuntó con sinceridad que ese aplauso unánime que se escuchó el lunes no se refleje después en apoyos parlamentarios concretos. Para Arribas, uno de los ejes más potentes del discurso del Santo Padre fue la insistencia del Papa en situar a la persona y su dignidad en el centro de cualquier decisión política, recordando a los representantes de la nación cuál debe ser la brújula que oriente su labor: el bien común y la protección de la dignidad humana. El diputado destacó también que León XIV habló con una profundidad y una humanidad que raramente se escuchan en los debates de la Cámara, y que su mensaje conectó de manera directa con lo que, en teoría, debería mover la acción política, más allá de cualquier tipo de ideología. Subrayó igualmente como «muy significativo e importante» que el Santo Padre estuviera presente por primera vez en la sede de la soberanía nacional, un hecho sin precedentes en la historia democrática española que, a su juicio, tiene un valor que trasciende lo meramente protocolario o simbólico.

Por su parte, Patricia Rodríguez, que vivió el momento también desde su dimensión personal como creyente, describió la intervención como «muy impactante e impresionante». Reconoció que el discurso tiene «mucha enjundia» y que necesita tiempo para ser digerido y reflexionado en profundidad. Entre los temas que más le impactaron, destacó la defensa de la familia, también (al igual que señalaba Arribas) la defensa de la dignidad humana, la denuncia de la cultura del descarte y la mirada al fenómeno migratorio. Sobre este último punto, subrayó que el Papa fue más allá de la mera regulación, apuntando a las causas que obligan a las personas a abandonar sus países de origen y condenando con firmeza la trata de personas. «No es nada que no hayamos escuchado antes en la Iglesia», reconoció la diputada popular, «pero escucharlo allí, con tanta profundidad, fue muy significativo». Rodríguez confesó además sentirse «tremendamente orgullosa» de representar a Ávila en ese momento, especialmente al escuchar al Papa referirse con afecto a Santa Teresa de Jesús y a San Juan de la Cruz, los grandes místicos abulenses. No ocultó su deseo de que León XIV pudiera visitar Ávila durante su pontificado: «Me consta que la conoce, pero sería maravilloso que pudiera estar entre nosotros». La jornada tuvo además un epílogo emotivo e inesperado para la diputada: al terminar el acto en la catedral de la Almudena, escuchó pasar la comitiva y salió corriendo con varios compañeros para ver al Papa de cerca, llegando incluso a hacer una videollamada con su familia en ese momento.