
La segunda parte de la jornada de este lunes del viaje del Papa León XIV le ha llevado a acercarse a la sede de la Conferencia Episcopal, en el marco del 60 aniversario de su constitución. Ahí ha podido encontrarse con todos los obispos españoles, a los que les ha dirigido un discurso profundo y reflexivo sobre la Iglesia española en la actualidad.
Concluida la jornada, hemos querido conocer de primera mano cómo ha vivido nuestro obispo este encuentro con el Santo Padre, que Mons. Rico califica como «muy cordial». «Diría incluso que de familia, como la imagen de los Apóstoles unidos a Pedro».
Explicaba Don Jesús cómo el lema del viaje del Papa («Alzad la mirada») entronca en sintonía con las líneas pastorales de la Conferencia Episcopal 2026-2030: «Poneos en camino». «El Papa ha puesto el ejemplo del viaje, diciéndonos que la mochila no la carguemos demasiado para que no pese, y sobre todo no la carguemos de añoranzas del pasado, de cosas que ya no sirven».
León XIV, nos cuenta nuestro obispo, les ha recalcado la necesidad de unidad dentro de la Iglesia. Una Iglesia que es plural, pero que camina junta. «Como una orquesta, que tiene distintos instrumentos y distintas voces, pero todos cantan y todos tocan en armonía», ejemplificaba Mons. Rico.
Para el prelado, otro de los temas más sobresalientes de los que les ha comentado el Papa ha sido la necesidad de recorrer juntos un camino sinodal, «en el que lo importante es escucharnos, y escucharnos en profundidad y con verdad, en el que somos todos corresponsables de la evangelización, todos llamados a evangelizar».
Palabras del Papa que continúan la senda marcada por el Pontífice en sus intervenciones de estos primeros días de su estancia en nuestro país. «Yo creo que estos días, si algo nos ha dicho el Papa, es que somos fermento y somos levadura en medio de esta sociedad, en la que tenemos mucho que aportar», destacaba Mons. Rico. «Los cristianos, lamentablemente, en estos años hemos ido escondiendo y no hemos querido salir de las sacristías por miedo, vergüenza. y también porque algunas instancias han querido reducir la religión a los espacios sagrados sin ninguna relevancia social. Y, sin embargo, no somos un residuo, sino ese fermento y levadura en medio de la masa. Y, sobre todo, los laicos, los cristianos, los jóvenes», concretaba.
En este sentido, nuestro obispo se mostraba especialmente impactado por todas las experiencias de este fin de semana. «Ha sido impresionante todo lo que hemos vivido estos días, ayer en Cibeles, el sábado con los jóvenes en la Plaza de Lima. Hemos visto no sólo emoción, sino que había algo más, una búsqueda de sentido».
Tras el acto en la sede de Añastro, los obispos han compartido con León XIV una comida en la sede de la Nunciatura. Al terminar la misma, nos contaba Don Jesús, según estaba al lado del Papa, le ha comentado de pasada: «Está muy contenta Ávila porque ha salido Santa Teresa y San Juan de la Cruz como ejemplos en muchos de sus discursos y de sus intervenciones». «Y se reía», confesaba Mons. Rico.
Sobre qué le está pareciendo esta primera parte del viaje del Papa, el obispo la calificaba «de 10». Especialmente por la intensidad de lo que estamos viviendo, pero también por una cuidada organización. «Con la cantidad de gente que tiene Madrid, y la cantidad de gente que ha venido estos días, que haya salido todo tan bien, pues es desde luego todo mérito de los organizadores».
Mons. García Burillo: «Le he visto sereno, cercano y cariñoso»
También hemos querido saber cómo ha vivido este encuentro nuestro obispo emérito. Mons. García Burillo ha estado todo el fin de semana participando de los actos organizados en Madrid. Y hoy ha podido saludar al Santo Padre en la sede de la CEE. «Yo lo he visto como el resto del viaje, tranquilo, sereno, cercano y cariñoso, a la vez que plantea los temas de fondo. A los obispos nos ha ofrecido como un modelo: un peregrino que lleva lo indispensable para el camino ante un mundo secularizado, pero en búsqueda y con sed De Dios», apuntaba.