Mensaje de Mons. Rico por el Día del Trabajo

En este 1 de mayo, el obispo de Ávila ha querido compartir con todos este mensaje, centrado en la celebración del Día del Trabajo.

Este es el mensaje completo:

Hoy, 1 de mayo, celebramos a san José obrero, cuyo testimonio de generosa dedicación al trabajo propone la Iglesia a nuestra reflexión en este primer día de mayo, dando relieve a la dignidad de cualquier trabajo humano por sencillo que sea.El libro del Génesis narra que Dios creó al hombre y a la mujer confiándoles la tarea de llenar la tierra y dominarla, lo que no significa explotarla, sino cultivarla y protegerla, cuidar de ella con el propio trabajo (cf. Gn 1, 28; 2, 15). El trabajo forma parte del plan de amor de Dios; nosotros estamos llamados a cultivar y custodiar todos los bienes de la creación, y de este modo participamos en la obra de la de Dios. El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de una persona. El trabajo no es un mero apéndice de la vida, sino que constituye una dimensión fundamental de la existencia del hombre en la tierra, por la cual el hombre y la mujer se realizan a sí mismos como seres humanos. El trabajo es pues vocación primordial que nos asemeja a Dios creador; es una dimensión tan esencial, que sin trabajo, y más aún sin trabajo digno y decente, la propia vocación humana del varón y la mujer no puede encontrar su plena realización. Trabajar. Trabajar no es solo producir: trabajar es vivir. El hombre, creado a imagen de Dios, recibió el mandato de que, sometiendo a su dominio la tierra y todo cuanto ella contiene, gobernase el mundo con justicia y santidad, y de que, reconociendo a Dios como creador de todas las cosas, dirija su persona y todas las cosas a Dios, para que, sometidas todas las cosas al hombre, el nombre de Dios sea admirable en todo el mundoLos cristianos, lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el Creador, están por el contrario convencidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio. De donde se sigue que el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificación del mundo, ni los lleva a despreocuparse del bien de sus semejantes, sino que más bien les impone esta colaboración como un deber.Hoy, pidamos por todos los trabajadores. Para que a nadie le falte el trabajo y que todos sean justamente remunerados y puedan gozar de la dignidad del trabajo y la belleza del descanso.