El Convento de Gracia recobra poco a poco su vida al servicio de los jóvenes y del legado de Santa Teresa

Es 1531. Una joven abulense es obligada por su padre a ingresar en un centro donde se educaba a las señoritas de aquella época. Su comportamiento un tanto disperso, como él mismo señalaba, forzó esta obligatoriedad de entrar en este internado. Aquella joven estuvo allí 18 meses, donde forjó una gran amistad con una de las responsables del centro, María de Briceño. Este centro, este lugar, fue clave para entender lo que será el resto de la vida de esta joven, que años más tarde se convertiría en la primera mujer doctora de la Iglesia. Aquella joven fue Teresa de Jesús, Santa Teresa, y aquel centro era el convento de Nuestra Señora de Gracia. Y ¿por qué te contamos esta historia? Porque este convento de Gracia que tradicionalmente siempre ha estado ligado a las Madres Agustinas y que hace algunos años su partida de nuestra diócesis forzó a que se cerraran sus puertas definitivamente, está siendo rehabilitado, en este caso, por las Cruzadas de Santa María. María Agripina Sanz es una de ellas, y así nos lo contaba el pasado viernes en el programa El Espejo de Ávila.

Recuperación patrimonial por fases

La intervención en este emblemático inmueble abulense ya ha dejado ver sus primeros frutos, concretamente en la fachada sur situada en la calle Francisco Gallego. Tal y como explica María Agripina, «hasta ahora se ha rehabilitado solamente una parte. Hay más fases para rehabilitar, pero es verdad que esa parte sur pues ya ha quedado muy bien. Se va poco a poco, ahora se han rehabilitado dos pisos y poco a poco queremos llegar hasta el final».

Entre los espacios ya recuperados destaca el impresionante frontón sur del monasterio, con una fachada de 80 metros de largo y tres plantas que albergarán diversos usos educativos e institucionales. Entre ellos, una parte fundamental se destinará al aulario de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), dotado de biblioteca, aulas y salas de estudio. «Lo que más nos urgía era tener este aulario para poder tener bibliotecas, salas, aulas… Yo creo que con eso ya es echar a andar. Y hay que seguir porque nos faltan más fases que van hacia el norte», detalla Sanz.

Formación humana, espiritual y salud mental

Más allá de la rehabilitación arquitectónica, el propósito central de las Cruzadas de Santa María es dar continuidad a la impronta educativa que históricamente caracterizó a las Madres Agustinas. «Queremos conservar también esta tarea de las Madres Agustinas, que ellas formaban a jóvenes; nosotros a todos los jóvenes en el aspecto humano y espiritual, y ojalá estos jóvenes, como Teresa, también se encuentren y perseveren en su camino hacia Dios. Ese es nuestro objetivo», destaca la religiosa.

En un contexto donde la búsqueda de sentido y el cuidado de la salud mental resultan esenciales para las nuevas generaciones, el monasterio aspira a ser un refugio de crecimiento personal. «Hay jóvenes que muy bien la formación intelectual, pero necesitan también una formación personal, encontrarse consigo mismos, saber quiénes son. En este aspecto me parece que la Santa nos puede dar un buen empujón desde ahí, porque estuvo en el mismo primer piso como ellos», añade.

El vínculo imborrable con Santa Teresa

Para las Cruzadas de Santa María, asumir la gestión y restauración de este enclave entraña una alta responsabilidad histórica y eclesial. «Lo que queremos es eso, dar a conocer la vida y el legado de la Santa y ver cómo una joven que puede ser de su misma edad, o un poco más pequeña, allí encontró el sentido de su vida y la vocación gracias a esa atmósfera de religiosidad, el estar cerca de Dios y el estar tratada por María de Briceño, educada con firmeza. Todo eso es lo que a Teresa la impulsó, y esperamos que los jóvenes que vayan ahí se sientan igual de impulsados hacia Dios», concluye María Agripina Sanz.

Las obras continuarán progresando hacia la zona norte del complejo (cuya fachada recae hacia la Bajada del Peregrino), devolviendo progresivamente a la ciudad de Ávila un activo histórico, cultural y espiritual de incalculable valor.

Fotos: Isabel García (Diario de Ávila)