La presencia abulense fue destacada en un encuentro que reunió a representantes de la cultura, la educación, la empresa y el deporte

El domingo 7 de junio fue, sin duda, el día más intenso de la visita del papa León XIV a España. Por la tarde, el Movistar Arena de Madrid acogió el encuentro Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte, un acto que reunió a unas 12.000 personas y que buscó tender puentes entre la Iglesia y distintos ámbitos de la sociedad civil, conducido por los periodistas Carlos Franganillo y Lara Síscar.
El Papa, cercano, saludó ampliamente a los presentes, y pudimos verle más emocionado que nunca en esta visita, llegando a vislumbrarse incluso algunas lágrimas en sus ojos. Prueba de que estos primeros compases de su viaje a España están mostrando una gran acogida de los madrileños, llena de cariño y cercanía con el Pontífice.
Entre los participantes del acto de este domingo por la tarde, la bailaora Sara Baras, la campeona olímpica Carolina Marín, la nadadora paralímpica Teresa Perales, músicos como Rozalén, y representantes del mundo empresarial y sindical como Antonio Garamendi, Unai Sordo y Pepe Álvarez (cuya presencia provocó tenues abucheos de un mínimo sector del público, que fue acallado inmediatamente por los presentes, en señal de respecto por las palabras de todos los ponentes). Especialmente emocionante fue el discurso del cineasta Antonio Banderas, que se declaró «víctima del hechizo de Dios».
En su intervención, León XIV se preguntó qué herencia estamos dejando al futuro y qué tipo de comunidad estamos construyendo. Reconoció la extraordinaria capacidad de la sociedad española para producir, innovar y comunicar, pero advirtió de la necesidad de custodiar el alma de aquello que se genera. «De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce», señaló. En ese marco, reivindicó el papel de la Iglesia como «experta en humanidad» y su vocación de permanecer en diálogo con la cultura, la educación, la empresa y el deporte, no desde la nostalgia, sino desde el compromiso con el bien común. Definió tejer redes como «un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana».
Reconoció la extraordinaria capacidad de la sociedad española para producir, innovar y comunicar, pero advirtió de la necesidad de custodiar el alma de aquello que se genera. En ese marco, reivindicó con fuerza las raíces cristianas del continente: «Cabe preguntarse con honestidad si el mundo, y en particular Europa, habría forjado su identidad sin la huella espiritual que ha impregnado su historia. ¿En serio es posible creer que la Europa, a la que tanto amamos, sería ella misma sin la huella de la fe?» El Pontífice también interpeló directamente a cada sector presente: «Que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; y que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio».
El Papa invitó finalmente a todos los presentes a ser «hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida», para construir una sociedad renovada en la que «la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza».
Los místicos abulenses, de nuevo presentes
Y, una vez más, León XIV volvió a citar a los santos de Ávila. Ya lo había hecho por la mañana en la homilía de la misa del Corpus en Cibeles, y también el día anterior en su discurso ante las autoridades en el Palacio Real. En el Movistar Arena volvió a nombrarlos, señalando que la proclamación del Evangelio y la conciencia de la fraternidad se han expresado históricamente a través de la poesía mística y la maestría literaria de autores como santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. Una constante a lo largo de toda su visita que no ha pasado desapercibida para los abulenses presentes en el acto.
La Diócesis de Ávila, presente en el Movistar Arena
Y es que la Diócesis de Ávila tuvo una nutrida presencia en este encuentro histórico. La delegación episcopal de Enseñanza y Catequesis acudió encabezada por su delegado episcopal, D. Abilio Vázquez de Francisco (también vicario general de la Diócesis). Junto a ellos, la Universidad Católica Santa Teresa de Jesús de Ávila estuvo representada por una expedición de unas 120 personas —alumnos, profesores y personal de la institución—, que participaron del acto junto con otras universidades españolas, y que ya habían estado por la mañana participando de la Misa del Curpus en Cibeles.



