
La diócesis de Ávila se prepara para acoger uno de los acontecimientos eclesiales más relevantes de los próximos meses: la Asamblea Eclesial de Iglesia en Castilla, un encuentro que reunirá a cerca de 300 representantes de las nueve diócesis de este ámbito con el objetivo de discernir, en clave sinodal, el futuro de la acción evangelizadora en este territorio.
Así lo ha explicado el vicario de pastoral, Jorge Zazo, quien ha querido subrayar la importancia de este proceso que culmina tres años de trabajo conjunto.
Un camino común ante nuevos desafíos
La Iglesia en Castilla (que agrupa a las archidiócesis de Valladolid y Burgos, así como a las diócesis de Ávila, Salamanca, Segovia, Ciudad Rodrigo, Zamora, Osma-Soria y Palencia) lleva “trabajando conjuntamente desde hace ya muchas décadas”. Sin embargo, en los últimos años se ha hecho especialmente urgente una respuesta común ante los profundos cambios sociales y religiosos.
En palabras de Zazo, “se veía la importancia de responder desde el Espíritu a los nuevos retos que tenemos ahora en nuestra tierra”, marcada por dos grandes realidades: “una creciente secularización” y un acusado cambio demográfico.
El vicario describió con claridad este contexto: “Cada vez hay más personas que no creen en Dios” y, al mismo tiempo, “la mayor parte de nuestro territorio se está vaciando”, con pueblos donde “lleva décadas sin haber ni siquiera niños o escuela”, mientras que los núcleos urbanos crecen y exigen “diseñar una nueva pastoral”.
Un proceso sinodal pionero
La Asamblea es el fruto de un proceso inspirado en las orientaciones del Papa Francisco, articulado en torno a tres verbos: “reconocer, interpretar y elegir”. Este itinerario culmina ahora en una gran asamblea que seguirá la metodología de la “conversación en el Espíritu”, para que sean los participantes en la misma (unas 300 personas) las que, con sus votos, elijan el camino que deben seguir las diócesis para atender a esos cambios sociales y eclesiales señalados. En definitiva, como señala el lema de la Asamblea, para ser «Renovados para la Misión».
Una de las principales novedades es el protagonismo del conjunto del Pueblo de Dios. “Siguiendo este espíritu sinodal, hemos decidido que sean este año mayoritariamente laicos”, explicó Zazo, destacando que solo una cuarta parte de los participantes serán sacerdotes o personas consagradas. Y esos laicos tendrán, por tanto, un papel destacado en la toma de decisiones en las Iglesias particulares de Castilla.
Además, subrayó el carácter pionero de esta convocatoria, que se pidió además como una de las conclusiones del reciente Sínodo: “Somos la primera que se hace en toda España y seguramente en los próximos años acontecerán en otras provincias eclesiásticas”.
Un cambio de paradigma pastoral
Como diócesis anfitriona, Ávila vive esta cita con especial responsabilidad. El vicario de pastoral ha expresado su esperanza de que el encuentro aporte orientaciones claras: “Yo espero que el Espíritu nos ilumine con pistas adecuadas”.
En su reflexión, insistió en que la Iglesia se encuentra ante un momento decisivo: “Estamos ante un importante cambio pastoral”. Un cambio que afecta al núcleo mismo de la misión: “La urgencia no es atender servicios eclesiales, sino recordar cómo hacer cristianos”.
Zazo describió este giro con contundencia: se trata de anunciar a Jesucristo a quienes no lo conocen o lo perciben solo culturalmente, y de “crear comunidades que sean realmente vivas en torno a la Eucaristía”, donde se viva la fe de manera integral.
Replantear estructuras para la misión
Entre los desafíos concretos que afrontan de forma conjunta las distintas diócesis, el vicario señaló la necesidad de revisar las actuales estructuras: “Por ejemplo, en nuestra diócesis de Ávila, ¿vamos a poder mantener más de 250 parroquias?”, se preguntó, abriendo la reflexión sobre nuevas formas de organización pastoral.
También apuntó a la importancia de la formación integral de los laicos y al desarrollo de nuevos ministerios: “¿Qué otras nuevas formas de ministerio eclesial no necesariamente ordenado?”.
En este sentido, fue especialmente claro al afirmar: “Si alguien piensa que la Iglesia en Ávila va a ser como lo ha sido hasta ahora, pues probablemente quede decepcionado”, ya que “las estructuras que hasta ahora están funcionando (…) es necesario replantearlas porque no están creando cristianos”.
Por ello, insistió en que este proceso “es impostergable” y que afrontarlo “es cuestión de supervivencia”.
Invitación a la oración y a la participación
La Asamblea contará con 25 delegados por diócesis, menos Valladolid, Burgos y Salamanca que aportan 35 cada una, por tener mayor población. Pero el vicario abulense quiso subrayar que toda la comunidad está llamada a implicarse espiritualmente: “Necesitamos (…) que todos invoquen al Espíritu en esos días y nos acompañen con su oración”.
Asimismo, invitó a los fieles a participar en los actos litúrgicos abiertos, especialmente en la vigilia de oración que se celebrará el 30 de abril en la iglesia de San Pedro y en la Eucaristía de clausura en la tarde del 2 de mayo en la Catedral, y que será retransmitida en directo para toda España a través de TRECE Tv.
En definitiva, la Asamblea Eclesial se presenta como un momento de gracia para la Iglesia en Castilla, llamada a renovarse “para la misión” en un tiempo de profundos cambios, confiando en la guía del Espíritu para discernir los caminos del futuro.
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