La paz empieza en el plato y en la dignidad de las personas

Manos Unidas vuelve a tocar la conciencia de todos con una nueva edición de su Campaña Contra el Hambre, que este año invita a centrar todos los esfuerzos en erradicar el hambre como camino imprescindible para la paz. Bajo el lema «Declaramos la guerra al hambre», la delegación de Manos Unidas en Ávila se suma a esta convocatoria global, que alcanza ya su 67ª edición.

La delegada de Manos Unidas en Ávila, Encarna Jiménez, destacó cómo, en un mundo marcado por decenas de conflictos armados, la verdadera batalla que merece ser librada es la que se enfrenta a la pobreza y la desigualdad. Una afirmación que conecta, recordó, con la Doctrina Social de la Iglesia y con el convencimiento de que solo combatiendo la pobreza se construye una paz duradera.

Compromiso y transparencia

Durante su intervención, Encarna hizo balance del trabajo realizado en el último año, destacando que en 2025 Manos Unidas Ávila recaudó cerca de 230.000 euros, una cifra que refleja la generosidad constante de parroquias, cofradías, centros educativos y particulares de la provincia. En este sentido, insistió en la transparencia de la organización, sometida a auditorías externas que garantizan que cada donativo se destina íntegramente a los fines previstos, principalmente a proyectos de desarrollo y a labores de sensibilización.

La campaña de este año permitirá sostener varios proyectos en países especialmente castigados por la pobreza. Desde la capital abulense se apoyará una iniciativa sanitaria en Nueva Delhi (India), centrada en la mejora de la salud de mujeres embarazadas y lactantes, así como de niños menores de cinco años. Además, las distintas zonas pastorales de la diócesis respaldarán proyectos orientados al acceso al agua potable, la mejora de la atención sanitaria, la prevención de la violencia de género, la lucha contra la trata de personas y la protección de mujeres y niñas frente a la explotación, en lugares como India, Etiopía, Angola, Filipinas y Sierra Leona.

Todo lo que se recaude en la colecta de este domingo en las parroquias de Ávila y su provincia se destinará directamente a estos proyectos, reforzando así el compromiso solidario de la Iglesia local con las comunidades más vulnerables del mundo.

Junto a la cuestación parroquial, Manos Unidas Ávila ha programado a lo largo de 2026 diversas iniciativas solidarias, entre ellas ferias, mercadillos y acciones de sensibilización, que contarán con la colaboración de parroquias, cofradías y asociaciones, tanto en la capital como en distintos municipios de la provincia. Entre ellos, destaca la celebración este domingo 8 de febrero (Jornada Mundial contra el Hambre) de un mercadillo solidario en la parroquia de San José Obrero. O el cocido solidario que realizará, un año más, la Hermandad de la Esperanza el 8 de marzo. Unods días después, el 12 de marzo, el Colegio Milagrosa Las Nieves organizará de nuevo su ‘Bocata solidario’ para recaudar fondos. Otro bocadillo solidario será el que organicen próximamente desde las cofradías de Ávila capital. Y ya de cara a primavera, el mercadillo de flores en la parroquia de Santo Tomás. A todas estas iniciativas se sumarán las que se realicen e la provincia, como un mercadillo en Santa María del Cubillo y una iniciativa solidaria en Cebreros, entre otros.

Actualmente, la delegación abulense de Manos Unidas cuenta con el apoyo estable de diez voluntarios y 429 socios, además de numerosas personas que colaboran de manera puntual en las distintas actividades. Un tejido humano que, año tras año, hace posible que el compromiso cristiano con los más pobres se traduzca en gestos concretos de esperanza.

La fuerza de la experiencia misionera

En la presentación participó también el misionero salesiano José Guillén, con más de cuatro décadas de experiencia en África, quien ofreció un breve testimonio sobre el impacto real de los proyectos apoyados por Manos Unidas. Recordó cómo uno de los primeros programas en los que colaboró, centrado en la alfabetización de jóvenes —especialmente chicas— en Malí, sigue dando frutos muchos años después, demostrando que la educación y el desarrollo sostenible cambian vidas de forma duradera.