La regularización extraordinaria, un paso necesario para la dignidad de las personas migrantes

El Gobierno central ha anunciado en los últimos días una regularización extraordinaria de personas inmigrantes en situación administrativa irregular, una medida que ha sido valorada muy positivamente desde la Iglesia católica, por su impacto directo en la vida de miles de personas y familias que viven en situaciones de gran vulnerabilidad.

En este contexto, el director del Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Ávila, José Carlos Labrador, quien subrayó que se trata de una medida “que se necesitaba y que se llevaba pidiendo desde hace tiempo desde la Iglesia y desde distintas instituciones eclesiales, como la Conferencia Episcopal o la CONFER”. Valoraciones que realizaba realizó el pasado viernes en El Espejo de Ávila, en COPE Ávila, donde recordó también el amplio respaldo social y eclesial que ha tenido esta demanda en los últimos años. “Hubo una iniciativa legislativa popular que llegó a reunir unas 600.000 firmas, y aquí, en la diócesis de Ávila, también recogimos muchas de ellas”, señaló.

Una realidad marcada por la precariedad

Desde el Secretariado de Migraciones se advierte de que esta regularización puede suponer un punto de inflexión para muchas personas que actualmente viven en una situación límite. “Hay familias con niños que no pueden trabajar porque su situación no es regular, y eso les obliga a aceptar trabajos en condiciones muy difíciles, incluso indecentes”, explicó Labrador.

El director del Secretariado señaló que muchas personas migrantes se ven abocadas a la economía sumergida para poder sobrevivir. “A veces trabajan por horas sin que se les pague, en la clandestinidad, y eso no debemos permitirlo. Pero cuando el hambre aprieta y hay que pagar un alquiler, la gente tiene que vivir”, afirmó, subrayando además las graves dificultades de acceso a la vivienda que afrontan estas familias.

Aunque algunas personas han logrado regularizar su situación en los últimos años, Labrador reconoció que “hay otras que lo están pasando muy mal”, especialmente aquellas que llevan tiempo esperando una solución administrativa.

Rostros concretos en la vida de la diócesis

José Carlos Labrador quiso destacar que no se trata de una realidad lejana o abstracta, sino de personas concretas que forman parte de la vida de la Iglesia en Ávila. “Son ciudadanos que están en nuestras parroquias, cuyos hijos están en la catequesis, que van a misa los domingos. Los conocemos de tú a tú y sabemos la situación que tienen”, afirmó.

A esta realidad se suma, además, el dolor propio del proceso migratorio. “No podemos olvidar el duelo que supone emigrar: dejar tu país, tu familia y tu lugar de origen, muchas veces huyendo de situaciones extremas. A ese dolor se le añaden después las dificultades que se encuentran aquí”, explicó.

Una respuesta necesaria ante una situación prolongada

Aunque el reciente reglamento de extranjería supuso un avance, Labrador recordó que no resolvía todas las situaciones. “Dos años sin posibilidad de regularizarse siguen siendo muchos años cuando se vive en circunstancias tan difíciles, especialmente para los menores”, señaló.

Por ello, desde el Secretariado de Migraciones se considera que esta regularización extraordinaria es una respuesta necesaria ante una realidad que afecta a más de medio millón de personas en España. “Cuando el número es tan grande y, además, se necesita mano de obra, es muy difícil solucionar este problema si no es con una medida extraordinaria como esta”, concluyó.